Sánchez pasó de ejercer de chulapo ‘bien plantao’ que se niega a cumplir con la visita de cortesía al rey de Marruecos al más vergonzoso servilismo hacia Mohamed VI, poniendo la diplomacia española en solfa al cambiar de pronto la política exterior con relación al Sahara, sólo para mejorar su relación personal con Estados Unidos. Sólo por eso. Igual que anunció en televisión que España no entregaría armas a Ucrania hasta que percibió que estaba fuera de la doctrina OTAN y rectificó; ayer incluso presumía de enviar más ayudas con tal de obtener su ansiada foto con el héroe Zelenski. Sánchez es un inequívoco marxista-grouchista y sus principios son sólidos pero mutables, según mejor le acomoden. La máxima es hacer...
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