Compitiendo hasta la extenuación, sin rendirse, sin claudicar en ningún momento, mostrando el orgullo y el carácter de un merecido finalista, el
Barça luchó partiendo de los laterales. Los jugadores menos esperados,
Gerard Martín y
Eric Garcia, se convirtieron en los grandes autores de la escultura que
Hansi Flick moldeó que la fruición de un profesional.
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