El Papa ha hablado en catalán; nunca dijo que no fuera a hacerlo, es más, era lo que se esperaba, y lo ha hecho para apelar a que los catalanes sean «constructores de unidad», demostrando que conoce la realidad española, en un mensaje que trasciende lo pastoral para situarse en el centro del debate ético/deontológico sobre el uso del lenguaje. Que Su Santidad emplee una lengua vernácula es una lección de alta diplomacia que desarma cualquier instrumentalización identitaria del nacionalismo excluyente. Читать дальше...